Entre mayo y noviembre de 2026, la Catedral de Granada acoge un acontecimiento cultural sin precedentes: Kerygma, la mayor exposición de arte sacro celebrada en la ciudad. Imágenes que durante siglos han despertado la devoción de generaciones abandonan por un tiempo sus hermandades, iglesias y conventos para reunirse, por primera vez, en el corazón de la Catedral.
Soy Miguel Ángel Avilés, guía oficial en Granada, y he seguido de cerca la preparación de esta exposición. Para mí no es una muestra más: es una ocasión excepcional de enseñarte cómo el arte, la devoción y la memoria de la ciudad han dado forma a la Semana Santa granadina durante más de cinco siglos. Quiero acompañarte para que, además de admirar cada pieza, puedas escuchar las historias humanas que todavía laten detrás de ella.
Kerygma procede del griego κήρυγμα (kērygma) y significa «anuncio» o «proclamación». Los primeros cristianos emplearon la palabra para designar el anuncio de la Buena Nueva, especialmente asociado a la predicación de san Pablo entre los gentiles. El título, por tanto, resume la intención de la muestra: presentar el patrimonio devocional de Granada como un mensaje vivo que conecta arte, historia y espiritualidad.
Kerygma reúne más de 100 obras distribuidas en ocho espacios temáticos dentro de la Catedral, entre las que se incluyen:
El montaje también forma parte de la emoción del recorrido. Sus grandes paneles de tela tensada, iluminados desde el interior, dejan respirar pilares y capillas para que nunca olvidemos que estamos dentro de la Catedral. Los quiebros y recodos evocan los zaguanes granadinos: las imágenes no se muestran de golpe, sino que se revelan poco a poco, entre expectativa y sorpresa, envueltas por el llamado «rojo Kerygma», inspirado en el Pantone Rojo Granada.
No es habitual que piezas de tanta importancia artística y devocional abandonen los lugares donde son veneradas para reunirse en un solo espacio. Aquí podemos acercarnos a ellas con una calma imposible durante la Semana Santa, cuando avanzan entre incienso, música y multitudes. El recorrido permite seguir una historia compartida: desde las primeras hermandades de las Angustias, la Vera Cruz y la Soledad y Descendimiento hasta el resurgir contemporáneo de las cofradías.
El recorrido revela rasgos muy granadinos que pueden pasar inadvertidos: las carnaciones claras y marfileñas de la escuela local; la intensidad silenciosa de José de Mora frente al lenguaje más dulce de su hermano Diego; las antiguas cruces planas decoradas con plata, pintura, taracea o carey; y la transformación de los instrumentos del sufrimiento de Cristo en símbolos de gloria y belleza.
Kerygma puede recorrerse en solitario, pero su verdadera riqueza aparece cuando las obras empiezan a hablar entre sí y a relacionarse con las capillas que las rodean. Durante la visita te ayudaré a mirar. Nos acercaremos a los ojos de cristal, a las veladuras que convierten la madera en una piel casi viva, a las lágrimas, los bordados y los reflejos del oro. Veremos cómo José de Mora concentra el dolor sin necesidad de exagerarlo, cómo Diego de Mora dulcifica los mismos modelos y cómo Torcuato Ruiz del Peral recoge esa tradición para crear una obra tan profundamente granadina como Santa María de la Alhambra.
Pero una experiencia así no se construye únicamente desde la historia del arte. Detrás de estas imágenes hay vidas, barrios, oficios y formas de entender la ciudad. Podremos hablar de la hermandad de negros y mulatos que destinaba sus recursos a comprar la libertad de esclavos; de la relación de Federico García Lorca con Santa María de la Alhambra o la Virgen de la Soledad; o de la palabra «Angustias» descubierta en la espalda de un Cristo, posiblemente escrita en el taller para identificar a qué hermandad pertenecía.
También quiero que sientas la relación entre la exposición y el lugar que la acoge. No es igual contemplar la Soledad delante del antiguo retablo carmelita que verla aislada en una sala de museo. Tampoco es casual que uno de sus perfiles dialogue con la tradición barroca y el otro con la sombra y la firma de Lorca. El montaje convierte la Catedral en parte activa del relato y nos permite viajar entre distintas Granadas sin abandonar el templo.
Kerygma se celebra dentro de la propia Catedral, por lo que la integro en mi visita privada a la Catedral y la Capilla Real. Podemos realizar una lectura más general o detenernos especialmente en la exposición, según tus intereses y el tiempo disponible. La idea es que el recorrido tenga un ritmo natural: que haya explicación, pero también silencios para mirar y momentos para dejarse sorprender. Al tratarse de un acontecimiento temporal, que cierra el 28 de noviembre de 2026, conviene reservar con antelación para vivirlo sin prisas.
Llevo años acompañando a viajeros por Granada y pocas veces he sentido que una exposición reúna de una forma tan intensa el arte y el alma de la ciudad. Mi deseo es que no salgas pensando solamente «he visto unas tallas bonitas», sino sintiendo que el Cristo del Silencio, la Soledad, los Mora o Santa María de la Alhambra te han contado algo íntimo sobre Granada y sobre las generaciones que las contemplaron antes que nosotros. Kerygma no volverá a reunirse de esta misma manera, y precisamente ahí reside parte de su emoción.
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